sábado, 6 de agosto de 2016

RUTA MOTERA AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA HOZ.


La tarde se presenta con mucho tiempo por delante para disfrutar de la moto por lo que elijo un sitio curioso que vi hace poco en un programa de televisión.

La ruta de ida fue atravesando la España profunda por una zona muy motera a la que por lo menos una vez al año me gusta visitar, se trata del Alto Tajo.

Para no repetir fotos y comentarios voy a poner un enlace a otro viaje que hicimos Ana y yo hace unos años:
http://uet-annette.blogspot.com.es/2011/09/bautizo-motero.html en esta ocasión solo llego hasta Molina de Aragon y me desvío hacia la Hoz del río Gallo.


Por el camino paso por el pueblo de Corduente y la fuente de la que brotan cuatro frescos chorros de agua me llama para hacer una parada y llenar la botella que siempre llevo conmigo.


La montaña se levanta según me voy acercando


Descubro rocas con formas caprichosas erosionadas por el agua y el viento.


A medida que me adentro en el barranco las paredes se hacen enormes


Y no soy el único en disfrutar de este paisaje que forma parte de la Ruta del Cid por estas tierras.


Llega un momento en que del interior de la montaña aparece el Santuario de la Virgen de la Hoz


 Ermita levantada en el siglo XIII. Nos cuenta la leyenda que en 1129 un joven de Ventosa (el pueblo más cercano al Santuario), buscando al anochecer un animal perdido de su rebaño, encontró una imagen de la Virgen entre las rocas, escondida para evitar que fuera profanada por los árabes. Después de este suceso se construyó la ermita para cobijar a la Virgen.

Nada más dejar la ermita atrás hay un camino tortuoso, difícil y siempre con una fuerte subida que me llevará a tener las mejores vistas del entorno. 


Con pasos verdaderamente complicados en los que hay que bajar la cabeza si no quiero llevarme un buen chichón.



Pero las vistas que voy teniendo ya merecen la pena. 







Un espectáculo natural digno de ver.

Hasta la próxima.


lunes, 13 de junio de 2016

RUTA MOTERA DE LAS PISCINAS NATURALES.

Después de pasar una semana entera aguantando el calor tan exagerado que ha hecho, me apetecía coger la moto y buscar algún sitio donde las temperaturas no fueran tan sofocantes.

Como me ocurre muchas veces, salí de casa sin saber muy bien hacia donde ir así que empecé dirigiendo mis pasos hacia Gredos para ganar altura cruzando puertos de montaña donde seguro que el calor no llega.


De buena gana me hubiera parado para darme un chapuzón.


Pero me conformo con dar un vistazo e imaginarme nadando de orilla a orilla.


A la Paneuro también le entran ganas de remojarse en el pantano.


Llego a Navaluenga a la hora justa del almuerzo y me paro en el Pit-Line no sin antes dejar la moto bien a la sombra.


Y como con el refresco viene incluida la sartén pues mato dos pájaros de un tiro.


Después de dar buena cuenta del almuerzo me acerqué a ver si había mucha gente bañándose en la piscina natural que tienen en el pueblo aprovechando el paso del rio Alberche.


No había demasiada gente en la costa, otras veces he visto mucho más llena la orilla de esta playa artificial.

Dejo Navaluenga y me subo a tomar el fresco al Puerto de Serranillos.


Bonitas panorámicas hacia los dos valles.


Saco de la maleta el palo-selfie porque no hay absolutamente nadie arriba, ni senderistas, ni ciclistas, ni moteros.


Hago una parada a mitad de la bajada del puerto para contemplar esta alfombra amarilla con la que se ha cubierto la montaña.


Tras muchas curvas y recurvas que están dejando mis neumáticos cada vez con menos vida llego a Mombeltrán y su conocido Castillo que domina la zona.


Desde Mombeltran me desvio hacia Arenas de San Pedro, tercer pueblo en importancia de la provincia de Avila después de la capital y Arevalo.


Aqui tienen también su propio Castillo que curiosamente no se asienta en una zona elevada sino en la parte más baja del pueblo.

Lo que también tienen es una de las piscinas naturales más bonitas que he podido ver hasta ahora.


Aprovechando el paso del rio Arenal por el pueblo han dejado esta zona para disfrute de visitantes y de acceso totalmente gratuito.




No venía preparado para el baño por lo que no pude probar a fondo esta maravilla, de todas formas los comentarios de los bañistas eran que el agua estaba muy fria.


En cambio si que me tomé un café con hielo en la terraza que tienen preparada donde se puede incluso comer.


Como no estaba dispuesto a hacer un Full-Monty delante de los bañistas para quitarme el calor, volví a la moto para ganar altura hasta llegar al Puerto del Pico.


A 1352 metros no se nota lo que es pasar calor, además soplaba una ligera brisa muy reconfortante.


Pasé un buen rato alli, la verdad es que estaba comodísimo, desde este balcón privilegiado contemplando el paisaje.


No se realmente el tiempo que estuve allí arriba pero cuando volví a la moto estaba totalmente fría, como si saliera en ese momento del garaje, y para que la Paneuro se enfrie de esa manera tiene que pasar un buen rato.

Me quedan solamente 29 leguas para llegar a casa, traducido al lenguaje castellano vienen a ser 140km.


Pero como dicen que el viaje más aburrido entre dos puntos es la linea recta pues yo di un pequeño rodeo


Y terminé con un refresco en La Cruz Verde, tras subir y bajar un buen número de puertos de montaña.


Un bonito día, bien aprovechado y sin pasar demasiado calor.

Hasta pronto.

viernes, 6 de mayo de 2016

RUTA MOTERA POR LAS HOCES DEL CABRIEL Y DEL JUCAR.

Con un par de días libres por delante no tardamos en meter "cuatro cosas" en las maletas de la moto y preparar una ruta que hacía tiempo teníamos ganas de hacer.

Amigos y familiares nos habían puesto los dientes largos enseñándonos fotos y contándonos los bonitos paisajes que hay en la zona que riegan los ríos Cabriel y Júcar y allá que fuimos a comprobarlo con nuestros propios ojos.

El primer día sería de acercamiento a la zona pues Ana tenía que trabajar por la mañana y yo dejé todo preparado para salir después de comer.

Y nada más subir la rampa de salida del garaje el cielo nos recibe con un chaparrón que nos hace dudar de si era buena idea irnos de viaje en moto con esas condiciones climatológicas.

Por suerte fue un chubasco que no duró mucho y el resto del camino no tuvimos que rodar bajo el agua en ninguna ocasión.

Había reservado alojamiento en Requena, un pueblo por el que hemos pasado cien veces camino de la playa pero que no conocíamos. Como el viaje lo hicimos por el camino rápido de la A-3, tuvimos tiempo suficiente para relajarnos un rato antes de dar un paseo por el pueblo.


Nuestra visita se centró en la parte antigua de la villa, protegida por los muros del castillo que la defiende.



Encontramos fachadas tan bonitas como esta del Templo de Santa María.


Nos hizo gracia este cartel en una casa rural en la que los "moteros" somos bien recibidos.


Un entramado de callejuelas por donde es fácil perderse.


Pasamos por el Callejón Paniagua con esos arcos típicos del arte mudejar.



Este edificio se asienta sobre lo que fue residencia del Cid Campeador cuando vivió en Requena, ahora es el Museo del Vino.


Descubrimos muchas casas que tienen "algo" que nos hace parar para verlas más detenidamente.





Llegamos a la Plaza de Albornoz, centro de la Villa de Requena.


La Iglesia de El Salvador también tiene una bonita fachada.


Estos carteles nos recuerdan que Requena forma parte del Camino de Santiago que partiendo de Valencia se une en Burgos con el Camino de Santiago primitivo.


Y nuestro primer día no dio para más. Nos fuimos pronto a dormir porque entre el viaje y el paseo por la Villa de Requena terminamos algo cansados.

Al día siguiente nos levantamos con muchas ganas de coger la moto pero no podemos perdonar un buen desayuno que nos de fuerzas para aguantar lo que nos espera por delante.




Dejamos Requena y tomamos la N-330 para disfrutar de estos paisajes con las chimeneas de la Central Nuclear de Cofrentes al fondo.


La Chirrichana es una carretera llena de curvas enlazadas muy conocida por los moteros valencianos en sus salidas.






En el fondo del valle, donde se unen el Cabriel y el Jucar, enconcontramos Cofrentes con su castillo en lo más alto del risco en el que está construido.



Nos acercamos un poco más para verlo con detalle.




Continuamos nuestra ruta hacia el oeste por la CV- 439 que cuando entra en la provincia de Albacete se olvida que para que una carretera sea entretenida tiene que tener curvas y se convierte en un larga recta que se pierde en el horizonte.


Llegamos a uno de nuestros destinos señalados que no nos podíamos perder en este viaje.


Nos quedamos impresionados de las vistas que tiene antes de llegar, con el Júcar al fondo y la carretera que baja serpenteando por la montaña.










Como nuestra intención es pasar aquí toda la mañana haciendo un poco de turismo por el pueblo, elegimos una buena sombra para dejar la moto y nos ponemos más cómodos para el paseo guardando cascos y guantes en las maletas.


Por la cantidad de moteros que había repartidos por todas las calles creemos que había alguna Concentración motera ese mismo día.




En la Oficina de Turismo que hay justo al lado del Puente Romano nos informaron de los puntos más interesantes que tiene Alcalá del Júcar y nos llevamos el imprescindible mapa-guía para no perdernos nada.

También nos informó de que la gran mayoría de restaurantes para poder comer estaban en la parte baja, antes de cruzar el río, por lo que como ya era hora de pensar donde comíamos hicimos un poco de tiempo mirando menús por la zona baja antes de lanzarnos a explorar las empinadas callejuelas que tiene el pueblo sobre la montaña.

Y sentados en una agradable terraza nos pusimos las botas con estos platos bajos en calorías y colesterol.


El recorrido por las calles que suben pegadas a la montaña nos iba a hacer quemar gran parte de las energías que cogimos en la comida. 
La montaña que sostiene las casas de Alcalá del Júcar esconde varias cuevas picadas a mano y que recorren el interior de la misma.
Nosotros elegimos recorrer la Cueva de Masagó, entre otras cosas porque en la entrada viene incluida una consumicion y la verdad es que el calor apretaba de lo lindo.


En la entrada hay una exposición de aperos de labranza propios de la época y utilizados para las labores del campo.




Parece ser, que estas cuevas eran utilizadas por los habitantes de Alcalá del Júcar como vía de escape en las numerosas guerras en las que estuvo envuelta la villa.





No falta una pequeña cascada de agua subterránea, lugar perfecto para pedir un deseo y tirar la moneda.



La cueva recorre de punta a punta la montaña, más de 400metros de túnel excavado a mano y tiene incluso un mirador con terraza con unas vistas espectaculares del río Júcar


El mejor lugar para tomarnos ese refresco incluido en los 3€ que nos valió la entrada.






Esta es la panorámica que tenemos desde la parte alta del pueblo.


Y afinando un poco la vista, incluso podemos ver la curiosa Plaza de Toros que según parece es de las más antiguas de España.


Parece que estamos cerca pero nos queda todavía un laberinto de calles para llegar hasta el Castillo


Finalmente llegamos a lo más alto para quedarnos un buen rato disfrutando de sus vistas.



Ya teníamos ganas de volver a coger la moto que seguía esperándonos aburrida debajo de la sombra donde la dejamos por la mañana.
Nos esperaban unas carreteras preciosas que ya descubríamos desde lo más alto del Castillo y que siguen el curso del río Júcar.


Una carretera perfectamente asfaltada, con curvas suaves, que sigue los quiebros que hace el río entre los muros rocosos por donde discurre su cauce.








En una palabra podíamos decir que fue una gozada conducir por esta zona.



Parando varias veces para ver con detalle el paisaje.


Acompañando al Júcar llegamos hasta Jorquera y desde allí volvimos a Casas Ibañez haciendo una parada en esta casa que había visto por internet que bien podía haberla decorado el mismo Gaudí.


Tras esta breve parada para estirar las piernas seguimos por la N-332 para entrar en el Parque Natural de las Hoces del Cabriel.


Otra buena carretera para practicar el arte de la trazada, con buenas curvas y asfalto perfecto.







Como en esta época del año los días son más largos y la temperatura era la justa para no pasar ni frío ni calor, alargamos un poco más la ruta y llegamos hasta el embalse de Contreras.


Y hacemos una última parada en Venta Contreras que es una antigua casa de postas fundada en 1785 para ofrecer posada a los viajeros que hacían el trayecto entre Madrid y Valencia.



Dos helados de chocolate, sentados cómodamente en la terraza de la Venta, pusieron fin a la jornada motera que disfrutamos por esta zona de bonitos paisajes, pueblos preciosos y carreteras que para cualquier motero son una gozada recorrer.


Con la calma de quien lo tiene todo hecho y no tiene prisa por llegar, volvimos a Requena para darnos una merecida ducha y descansar puesto que teníamos que madrugar un poco al día siguiente en nuestra vuelta a la rutina diaria.

Hasta la próxima.